La gestión emocional es la habilidad de reconocer, aceptar y regular nuestras emociones. A veces podemos sentirnos demasiado sensibles, irritables o incluso incapaces de expresar cómo nos sentimos. Saber regular nuestras emociones no significa reprimirlas, sino aprender a manejarlas de manera saludable.
Cuando logramos ese equilibrio, nos sentimos más felices, más seguros y en armonía con nuestro entorno.

Beneficios del entrenamiento en gestión emocional
- Mayor consciencia de tus emociones.
- Capacidad para tomar perspectiva en situaciones difíciles.
- Estabilidad y equilibrio emocional.
- Mejora del estado de ánimo.
- Aumento de la asertividad y la confianza personal.
- Relaciones más sanas y satisfactorias.
¿Qué conseguimos con el entrenamiento?
El entrenamiento cerebral en gestión emocional favorece la autorregulación de las emociones, reduciendo el impacto de la ansiedad, el miedo, la ira o la tristeza.
Con este trabajo, aprendes a:
- Ser más consciente de cómo te sientes.
- Tomar distancia frente a lo que te afecta.
- Reaccionar con calma en lugar de impulsividad.
- Relacionarte mejor con los demás desde la confianza y la asertividad.
La ciencia detrás de la gestión emocional
Cuando estamos desbordados, nuestro cerebro interpreta el entorno como una amenaza. Los cambios, los imprevistos o la falta de control activan un estado de alerta constante, generado por un predominio de ondas cerebrales HiBeta en el área prefrontal derecha.
Con nuestros entrenamientos, ayudamos al cerebro a reducir esas ondas HiBeta y potenciar las ondas Alfa y Beta, que favorecen la calma, la claridad mental y la toma de decisiones equilibradas.
Esto se traduce en una mente que ya no se “asusta” de cada situación, sino que responde de forma ajustada y serena. Como resultado, los problemas dejan de sentirse como desbordantes y aprendes a vaciar poco a poco tu “vaso emocional” antes de que rebalse.
En I am that te enseñamos a entrenar tu mente para que tus emociones sean tus aliadas, no tus enemigas.
